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RELANZAMIENTO DE TURÍN

Por Lisa Jucca - TURIN, Italia (Reuters) - El intento de Turín por relanzarse como un destino turístico tuvo su punto culminante con la reciente apertura de Venaria Reale, un exquisito palacio barroco que ha sido comparado con Versalles.

La residencia de la antigua familia real italiana, los Savoya, es el mayor proyecto de restauración de Europa y las autoridades esperan que añada más brillo a la norteña ciudad, sede de las Olimpíadas de Invierno del 2006.

"La ciudad se despertó con las Olimpíadas, fue como descorchar una botella de champán," comentó Anna Toso, de 66 años y propietaria de una galería de arte.

"Turín era sofocante y huí de la ciudad en 1968 con destino a Londres, que era muy animada. Ahora se encuentra la misma atmósfera aquí," añadió.

La ciudad del norte de Italia era el hogar de la dinastía de los Savoya, que gobernó el país hasta 1946, y fue la primer capital de la nación en 1861.

Cuando Roma pasó a ser la capital en 1871, Turín fue ensombrecida por la ciudad eterna y por otros lugares ricos en cultura como Florencia y Venecia. Su reconocimiento en el extranjero se debía a que era la sede del gigante automotor Fiat y del club de fútbol Juventus.

La resurrección de Venaria Reale completó una remodelación de Turín que incluyó la renovación de los sitios culturales, el primer metro y la creación de grandes áreas para peatones.

En su interior, el palacio es más ascético que opulento y tiene unos 80.000 metros cuadrados, comparado con los 67.000 de Versalles, ubicado en las afueras de París. Fue construido por el duque de Savoya en el siglo XVII y ampliado en el siguiente cuando la familia obtuvo el estatus real.

Sin embargo, durante el florecimiento económico de la ciudad tras la Segunda Guerra Mundial, Venaria Reale se deterioró. Vándalos quitaron el mármol y las decoraciones de estuco, mientras vagabundos buscaban refugio en las habitaciones vacías, dejando sólo un recuerdo de la antigua gloria del palacio.

"En la década de 1960 se habló de derrumbar Venaria Reale y construir viviendas para obreros," dijo Andrea Scaringella, autor de un libro sobre el proyecto de restauración. El palacio consiste en un edificio blanco del siglo XVI que fue ampliado en el siguiente cuando se construyó una impresionante ala de ladrillos rojizos.

Poco queda de las enormes habitaciones internas tras la delicada decoración en la Gran Galería, una recepción pintada con frescos dedicados a Diana, la diosa griega de la caza, y la magnífica iglesia barroca en mármol blanco y gris de San Umberto.

Venaria Reale forma parte de la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO, junto a otros palacios reales que se encuentran en las afueras de Turín, y la provincia espera convertirlos en destinos turísticos de corta estadía como los franceses de la ribera del río Loira. "Apuntamos a un millón de visitantes para el 2011," dijo Alberto Vanelli, quien supervisó la restauración de Venaria.

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