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SISTEMA MOR: CEREBRO Y APRENDIZAJE

Granada, (EFE).- Expertos de distintos grupos científicos avanzan en el estudio de los cambios que experimenta durante el proceso de aprendizaje de la lectura el cerebro, un órgano caracterizado por su gran plasticidad y cuyo hemisferio izquierdo evoluciona cuando los individuos empiezan a leer.

Según Fernando Cuetos, profesor de la Universidad de Oviedo encargado de impartir la última ponencia del I Congreso Internacional de Audición y Lenguaje, Logopedia y Apoyo a la Integración, que se clausura esta tarde en Granada, los cambios han sido comprobados en diversos estudios con niños disléxicos, que tienen dificultades para aprender a leer y suelen ser más lentos en la denominación de objetos o colores.

Hasta los años ochenta, los científicos pensaban que estos problemas se debían a dificultades en la percepción visual de las letras pero los avances de las tres últimas décadas han permitido estudiar las diferencias observadas en los cerebros de estos chavales.

El estudio de Manuel Carreiras, de la Universidad de La Laguna, concluyó que "nunca es tarde para aprender", ha explicado Cuetos, tras estudiar los cerebros de cuarenta y dos guerrilleros colombianos que estaban siendo enseñados en un taller de alfabetización.

Veintidós de ellos eran analfabetos y veinte acababan de aprender a leer, observándose en este último grupo un mayor desarrollo de las áreas supramarginal, angular, temporal superior y temporal medio-posterior del hemisferio izquierdo del cerebro.

Sin embargo, los niños disléxicos desarrollan más el hemisferio derecho porque tienen que articular estrategias de memorización de palabras pues no tienen capacidad de convertir los grafemas en fonemas por la falta de conexión entre las áreas visual y fonológica de sus cerebros.

Esto se debe a una "migración anómala de las neuronas del lenguaje" durante la formación del cerebro en el feto.

Estas alteraciones cognitivas, que también afectan a la escritura sobre todo por cuestiones ortográficas, se traducen en dificultades, cuando los niños disléxicos tienen tres o cuatro años, para hacer juegos de rimas o segmentar palabras en sílabas o fonemas, ha explicado Cuetos.

El investigador ha añadido que estas dificultades, y otras como memorizar a corto plazo, pueden acompañar a la persona con dislexia durante toda su vida.

El programa científico de este encuentro también ha englobado ponencias sobre temas como el papel de la familia en la educación de los niños con discapacidad, las nuevas tecnologías en la "educación inclusiva" y los nuevos retos en el sistema educativo y el ámbito de la enfermería.

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