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INSTITUTO DE LOS ANDES

(01) SISTEMA MOR

CHIPS NEUROSINÁPTICOS

Madrid, 18 ago 2011 (EFE).- IBM ha diseñado unos chips que imitan el funcionamiento del cerebro, una tecnología que podría gestionar numerosas operaciones con menos consumo energético y un menor espacio que la empleada en los ordenadores actuales.

La compañía tecnológica informa en su página web de que los llamados "chips de ordenador neurosinápticos" recrean el fenómeno de sinapsis neuronal que se dan en la biología mediante algoritmos y circuitos de silicio.

Así, los sistemas que se construyan con estos chips, los "ordenadores cognitivos", no se programarán de la misma manera que las computadoras actuales.

"Se espera que aprendan con la experiencia, hallen correlaciones, creen hipótesis y recuerden a partir de los resultados que obtengan, imitando la estructura cerebral y la plasticidad sináptica", explica IBM.

Para crear los dos primeros prototipos (cada uno cuenta con 256 neuronas artificiales), la empresa ha combinado principios de nanociencia, neurociencia y supercomputación.

Estas piezas han demostrado ser capaces de funcionar con aplicaciones simples como navegación, memoria asociativa y clasificación.

El objetivo de IBM a largo plazo es construir un sistema de chips con 10.000 millones de neuronas y centenares de billones de sinapsis que consuma apenas un kilovatio de energía y ocupe un volumen menor a dos litros.

 

COMO FUNCIONAN LOS PENSAMIENTOS

RT - La idea de investigar el trabajo del cerebro humano preocupa a los científicos desde principios del siglo XX. Tras realizar serie de experimentos con ratones unos académicos rusos han logrado observar el proceso del funcionamiento de este órgano.

¿Dónde nacen las ideas? ¿Cómo funcionan los pensamientos? Las respuestas a estas preguntas, que parecen ser de ciencia ficción, se dan en este instituto de investigaciones en Moscú. Tras realizar una serie de estudios, los científicos se muestran seguros de que ya están muy cerca de revelar uno de los secretos más grandes que importan a la humanidad desde hace tiempo.

El jefe del departamento de sistemogenesis del Instituto de la fisiología normal de la Academia de Ciencias Médicas de Rusia, Konstantín Anojin, explica: “Esta idea y este sueño existían en la ciencia, que estudia el trabajo del cerebro, desde principios del siglo XX. El famoso académico Pávlov solía decir que ¡qué maravilloso sería si pudiéramos analizar el trabajo de la corteza cerebral y del todo el cerebro, de tal modo que las células que están activas, se encendieran como si fueran las bombillas y nosotros estaríamos mirando a hurtadillas.”

Y estos científicos rusos lo consiguieron. En el marco de la investigación realizada en ratones, se les imponían las mismas tareas en reiteradas ocasiones y mientras tanto los especialistas controlaban mediante una técnica innovadora, todo lo que ocurría en sus cabezas.

Como resultado del experimento, los científicos consiguen ver en tiempo real como cada reacción y deseo del ratón se reflejan en su cerebro. Por ejemplo, cuando el animal se asusta o tiene hambre se puede observar como se activan algunas de sus células.

De este modo, se pudo observar por primera vez en directo el proceso del funcionamiento del cerebro de un animal. Sin embargo, aún es temprano deducir algunas leyes o hacer conclusiones, ya que la materia que se investiga es una de las más difíciles para estudiar.

Konstantín Anojin indica: “La célula del cerebro crea las teorías e ideas. Y nosotros debemos llegar a entender cómo es que esta célula resulta ser tan “inteligente”. Por otro lado, tenemos que comprender de qué manera ellas se juntan en agrupaciones enormes, en unos colectivos, ya que este es el momento cuando nace un pensamiento. “

Según los autores del proyecto, uno de sus objetivos principales es obtener los conocimientos que podrían ayudar a la gente que padece alteraciones de la memoria y diferentes patologías, incluso el Alzheimer. Las investigaciones que se realizan hoy en día, son sólo un intento de penetrar en el mundo donde se forma la conciencia, pero dan una gran esperanza para los sufren de estas enfermedades.

Articulo completo en:

 http://actualidad.rt.com/ciencia_y_tecnica/inventos/issue_28233.html?rc=1

SISTEMA MOR: CIRCUITO CEREBRAL

Londres, 8 ago (PL) Un equipo de científicos descubrió la presencia de un importante circuito cerebral que permite explicar que recordemos la cara de una persona, pero no su nombre, publicó la revista Journal of Neuroscience.

El hipocampo, la corteza perirrinal y la corteza prefrontal medial trabajan en conjunto para recordar diferentes aspectos de una situación, como por ejemplo un rostro, revelaron investigadores de la Universidad británica de Bristol.

Durante experimentos con ratones analizaron la función del hipocampo en el reconocimiento de los recuerdos y su vínculo con las otras dos regiones del cerebro.

Ni el recuerdo de un objeto en su sitio o el reconocimiento del orden temporal se pueden formar si la comunicación se interrumpe entre estas tres regiones, revelaron los científicos.

Los resultados de este estudio tienen importantes implicaciones en la comprensión del funcionamiento de la memoria y podría ayudar a personas con demencia senil.

El hipocampo, explicaron los expertos, desempeña un papel clave en la identificación de los lugares: se cree que la corteza perirrinal permite determinar la identidad de un objeto y la corteza prefrontal medial tiene un papel clave en la alerta conductual.

Según la autora principal del estudio, Clea Warburton, en la vida diaria obtenemos información de ese circuito cerebral, en el cual es posible que intervengan otras regiones del cerebro.

Varias razones pueden explicar la dificultad para recordar. Ese proceso puede fallar con los años, y tal vez estamos demasiado ocupados para recordar, o alguna parte del circuito dejó de funcionar, señaló la científica.

Para evitar olvidar podemos, por ejemplo, repetir en voz alta el nombre de una persona cuando nos la presentan por primera vez, o fijarnos en algún detalle de su rostro,acotó.

SOLO 4 NEURONAS

POR: PEDRO TRAPIELLO

Si en se cantaba «hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad» y era 1894, ¿qué sería hoy?, ¿una bestialidad?

Científicos del (instituto de tecnología de California) han inventado un «cerebro» a partir de humano y cuatro neuronas fabricadas por ellos, que son todas las que juntaron para su experimento (el cerebro humano tiene unas pocas más, cien mil millones).

Publica los resultados la respetada revista en un artículo de la jefa de ese equipo biotecnológico californiano, Lulu Qian (sugerente nombre para una espía franco-china en un fumadero de opio de Shangai), que asegura, sin dejar aún de asombrarse, que «este cerebro es increíble y capaz de reconocer patrones de sucesos, formar recuerdos, tomar decisiones y realizar acciones diferentes»... ¡con sólo cuatro neuronas sencillas de las llamadas de «función de umbral lineal»!... (también es cierto que hay cargos públicos a los que no se les exigen muchas más)... pero ¿qué encontrará esta gente cuando junten dos mil o un millón?

La inteligencia artificial que late en la informática será moco de pavo frente a este descubrimiento, una máquina de pensar que rula con savia genética humana en un estropajo de conexiones. Qué peligro. O qué fantástica ayuda.

Ahora la pregunta es ¿crear un cerebro sería como crear un alma? «Eso es sólo cosa de Dios», dirán algunos. Y otros dicen «pues que vigile a estos científicos de California que le están pisando el jardín de algún edén y, además de sentirse dioses de laboratorio, tienen una diosa que se llama Lulu».

No hará falta disparar mucho la imaginación para visualizar el final del pasillo de esta puerta que se ha abierto. Y si se llega a crear todo un cerebro «humano» fuera de un cuerpo, pero con personalidad propia y pensamientos singulares, ¿cómo llamarlo?, ¿para qué serviría?... ¿y se podría comprar?, ¿llegará un día en que su tamaño, como los móviles, acabe siendo reducido y transportable?... en este caso, ante situaciones peliagudas podríamos echar mano al bolsillo, sacar este cerebro mecánico y prodigioso y obtener una docta segunda opinión. Caramba.

¿Y podrían servir como concejales?, porque nos ahorraríamos una pasta.

LA EXPRESION DE LOS GENES

Presentado en la revista “PLoS Genetics”, un estudio, realizado por investigadores de Francia, Países Bajos, Reino Unido y Estados Unidos, descubrió que el Foxp2 actúa ajustando los niveles de expresión de otros genes. Los investigadores utilizaron técnicas basadas en el genoma completo para identificar las principales dianas del Foxp2. Esto les ayudó a comprender mejor las funciones que desempeña en las rutas biológicas de los procesos que generan, dan forma y moldean el sistema nervioso.

Dirigido por el Centro Wellcome Trust de Genética Humana de la Universidad de Oxford (Reino Unido), el equipo opina que Foxp2 codifica para una proteína reguladora, contribuyendo a la comprensión de aspectos inusuales de la función cerebral.

Hace apenas una década, los investigadores descubrieron que las mutaciones del gen humano provocaban una forma rara de trastorno del habla y el lenguaje. Así que, a lo largo de estos diez últimos años, se han iniciado muchas investigaciones sobre el gen humano y sus correspondientes homólogos presentes en otras especies. Los científicos descubrieron, por ejemplo, que la mutación influye en la imitación vocal de las aves canoras.

A efectos de su estudio, el equipo dirigido por los doctores Sonja C. Vernes y Simon E. Fisher del Centro Wellcome Trust de Genética Humana investigó el papel del gen como interruptor graduable o dimmer genético, capaz de aumentar o disminuir la cantidad de producto elaborado por otros genes. Su exploración de tejido cerebral embrionario les llevó a identificar una serie de nuevas dianas reguladas por el Foxp2.

Los científicos afirman que varias de estas dianas ya se habían reconocido por su papel en la conectividad del sistema nervioso central. Los investigadores descubrieron que los cambios en los niveles de Foxp2 en las neuronas afectaban a la longitud y la ramificación de las proyecciones neuronales, que los expertos creen que son importantes para la modulación de las conexiones del cerebro en desarrollo.

“Realizamos el seguimiento de nuestros datos genómicos con experimentos funcionales, demostrando que el Foxp2 repercute en el crecimiento de las neuritas en neuronas primarias y en los modelos celulares neuronales», escribieron los autores. «Nuestros datos indican que el Foxp2 modula la formación de redes neuronales, regulando de forma directa e indirecta los ARNm involucrados en el desarrollo y la plasticidad de las conexiones neuronales.”

“Estudios como éste son cruciales para tender puentes entre los genes y aspectos complejos de la función cerebral», comentó el doctor Fisher, quien también dirige el recién creado Departamento de Lenguaje y Genética del Instituto Max Planck de Psicolingüística en los Países Bajos. "El presente estudio ofrece la caracterización más completa realizada hasta la fecha de las rutas de las dianas del Foxp2. Y también una serie de nuevos genes candidatos convincentes que se podrían investigar en las personas con problemas de lenguaje.” - Fuente: CORDIS Europa

SISTEMA MOR: EL OPTIMISMO

Tener una actitud positiva, hacer frente a los problemas desde una óptica optimista, y buscar el lado amable de las situaciones, había sido hasta hoy, comprobado por diversos estudios, una excelente manera de evitar complicaciones cardiacas. Hoy, una nueva investigación sugiere que esta forma de vida puede además ser beneficioso al momento de proteger al cerebro de infartos, también conocidos como ictus, y derrames.

Así lo han evidenciado los investigadores de la Universidad de Michigan en un estudio observacional realizado con 6.044 adultos de unos 50 años, según lo publicado por el diario El Mundo de España.

"Los resultados sugieren que el efecto del optimismo en el ictus no es atribuible a otros factores psicológicos de riesgo para la enfermedad cardiovascular como la ansiedad, hostilidad, depresión, personalidad neurótica, pesimismo y un bajo afecto positivo", explica los autores en su estudio, que ha sido publicado en la revista 'Stroke'.

"Investigaciones previas habían sugerido que ser pesimista o tener unas emociones positivas bajas y pasajeras estaban asociadas con un menor riesgo de ictus", sin embargo, esta es “la primera vez que se demuestra una correlación entre optimismo y este trastorno”.

La noción de optimismo se opone al concepto filosófico de pesimismo. El optimismo al igual que la esperanza significa tener una fuerte expectativa de que, en general las cosas irán bien a pesar de los contratiempos y de las frustraciones. Como valor, es la idea del ser humano de siempre tener lo mejor y conseguirlo de igual manera, a pesar de lo difícil de algunas situaciones siempre encontrar el lado bueno y obtener los mejores resultados. Desde el punto de vista de la inteligencia emocional, el optimismo es una actitud que impide caer en la apatía, la desesperacion o la depresión frente a las adversidades.

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La historia de el término optimismo surge del latín "optimum": "lo mejor". El término fue usado por primera vez para referirse a la doctrina sostenida por el filósofo alemán Gottfried Wilhelm Leibniz en su obra Ensayos de Teodicea sobre la bondad de Dios, la libertad del hombre y el origen del mal (Amsterdam, 1710), según la cual el mundo en el que vivimos es el mejor de los mundos posibles.

Comúnmente se cree que Voltaire fue el primero en usar la palabra en 1759, como subtítulo a su cuento filosófico Cándido (en el que se burla en casi cada página de la idea de Leibniz). Ciertamente Voltaire fue el primer personaje famoso que usó aquella palabra en el siglo XVIII y quizá también el que la popularizó; no fue, sin embargo, su inventor. El término "optimismo" aparece por primera vez, en francés (“optimisme”), en una reseña de la Teodicea publicada en el magazín de los jesuitas franceses Journal de Trévoux (no. 37), en 1737. En ese mismo año, el filósofo y matemático suizo Jean-Pierre de Crousaz repitió la palabra en un examen crítico del Ensayo sobre el hombre de Alexander Pope. Aquellos primeros usos, como el posterior de Voltaire, fueron burlones. En 1752, el Dictionnaire universel de Trévoux aprueba el término; diez años después, la Academia francesa lo incluye por primera vez en su Dictionnaire. El término es usado por primera vez en inglés ("optimism") en 1743 por el británico William Warburton, en una respuesta al examen de Crousaz arriba mencionado. Por su parte, los primeros en usar el término en alemán ("Optimismus") fueron Gotthold Ephraim Lessing y Moses Mendelssohn, en su escrito Pope: ¡un metafísico! de 1755.

INTELIGENCIA EN UN TUBO DE ENSAYO

Desarrollan inteligencia artificial dentro de un tubo de ensayo - Científicos del Caltech fabrican una red neuronal de ADN que recupera recuerdos, a partir de patrones parciales, de manera similar a como lo hace el cerebro - Un equipo de especialistas en ciencias computacionales y bioingeniería del Instituto de Tecnología de California (Caltech), en Estados Unidos, ha conseguido crear inteligencia artificial en un tubo de ensayo, en lugar de en un robot o en un chip de silicio. Para hacerlo, crearon una red neuronal de ADN, formada por cuatro neuronas, y la sometieron a un juego de “adivinación”. Los resultados obtenidos han demostrado la capacidad de dicha red neuronal para tomar un patrón incompleto y deducir lo que dicho patrón representa, una capacidad que constituye una de las características únicas del cerebro. Aunque la tecnología aún está muy verde, en un futuro, el desarrollo de sistemas bioquímicos con inteligencia artificial podría tener importantes aplicaciones en medicina, química e investigación biológica, aseguran los investigadores. Por Yaiza Martínez - Fuente: Caltech.

La inteligencia artificial, que es la rama de las ciencias de la computación dedicada al desarrollo de agentes racionales no vivos, ha servido de inspiración a incontables libros y películas, y también a científicos e ingenieros.

Ahora, especialistas en ciencias computacionales, en computación y sistemas neuronales, y en bioingeniería del Instituto de Tecnología de California (Caltech) de Estados Unidos, han dado un importante paso en esta disciplina porque han conseguido crear inteligencia artificial en un tubo de ensayo, en lugar de en un robot o en un chip de silicio.

Imitando al cerebro

Según publica el Caltech en un comunicado, los investigadores han logrado crear, por vez primera, una red neuronal artificial de ADN, que consistió en un circuito de moléculas en interacción. Dicha red neuronal fue capaz de recuperar recuerdos a partir de patrones incompletos, de la misma forma que lo hace el cerebro.

“El cerebro es increíble” explica Lulu Qian, investigadora del Caltech y principal autora de un artículo sobre este estudio publicado por Nature: “porque nos permite reconocer patrones de sucesos, formar recuerdos, tomar decisiones y realizar acciones”.

Los autores de la investigación se preguntaron si una mezcla de moléculas en interacción podría llegar a exhibir un comportamiento similar al del cerebro. Según Qian, la respuesta fue “sí”.

¿Pero en qué consistió dicha mezcla? Los investigadores reunieron en un tubo de ensayo, concretamente, cuatro neuronas artificiales formadas por 112 hebras distintas de ADN. Después, sometieron esta red de neuronas a un juego de “adivinación” que consistía en identificar a un científico misterioso, para comprobar su funcionamiento.

Comunicación con la red

Para que la red neuronal artificial pudiera “adivinar” de qué científico se trataba, los investigadores la entrenaron previamente para que “conociera” a cuatro científicos concretos, a partir de respuestas específicas de tipo sí /no a preguntas sencillas, como si los científicos habían nacido en el siglo XX o si eran británicos.

La siguiente fase del experimento consistió en que un jugador humano elegía a uno de los científicos posibles, y proporcionaba a la red neuronal artificial un conjunto incompleto de respuestas sobre él (no todas las que la red neuronal artificial conocía). A partir de la información parcial proporcionada, la red neuronal artificial fue capaz de “adivinar” en cuál de los cuatro científicos había pensado el investigador.


En total, los investigadores jugaron a este juego utilizando 27 formas distintas de respuesta a las cuestiones (de un total de 81 combinaciones), y la red las respondió correctamente todas las veces, aseguran.

Las claves necesarias para que la red neuronal artificial “adivinase” se hicieron llegar a ésta mediante hebras de ADN que se correspondían con determinadas respuestas, y que el jugador humano dejaba caer en el tubo de ensayo cada vez.

Por su parte, las neuronas de la red artificial lanzaron sus respuestas a través de señales fluorescentes. De esta forma, se estableció la “comunicación” entre la red neuronal artificial y los investigadores, y éstos pudieron constatar que la red “comprendía” lo que el jugador humano tenía en mente.

Programación molecular

Los científicos basaron su red neuronal bioquímica en un modelo simple de neurona, denominado “función de umbral lineal”. Tal y como puede verse en el siguiente vídeo, en este modelo, la neurona recibe señales químicas entrantes que, una vez traspasan un umbral, hacen que la neurona “se encienda” y, a su vez, produzca otras señales.


Aunque este modelo simplifica en gran medida el funcionamiento de las neuronas reales, ha resultado ser extremadamente útil para la comprensión de cómo comportamientos colectivos de muchos elementos simples pueden dar lugar a funciones similares a las del cerebro, como el del recuerdo asociativo o la complementación de patrones, explica otro de los autores de la investigación, el profesor de ciencias computacionales del Caltech, Erik Winfree.

Por otro lado, para desarrollar la red neuronal artificial de ADN (ver segundo video explicativo) los investigadores aplicaron un proceso denominado cascada de desplazamiento de hebra, que ya habían utilizado anteriormente para crear complejos circuitos de ADN.

En este proceso se utilizan moléculas de ADN de hebra simple y moléculas de ADN de hebra doble. Estas últimas tienen hélices dobles, con una hebra que sale como un rabo. Cuando las moléculas están flotando en una solución acusa, una hebra simple puede conectar con la hebra doble y, si las bases de ambas (las letras de la secuencia del ADN que las compone) son complementarias, quedar conectadas para interactuar, con esta nueva disposición, con otras moléculas circundantes.

Lo interesante de este sistema radica en que, dado que los científicos pueden sintetizar hebras de ADN con las secuencias de bases que quieran, pueden por tanto “programar” las interacciones moleculares, de tal forma que las moléculas de ADN se comporten, una vez agrupadas, como una red de neuronas.

En este caso, además, manipulando cada hebra de ADN en la red, los investigadores pudieron también “enseñar” a las redes neuronales artificiales a recordar patrones de respuestas “sí/no”, relacionadas con los cuatro científicos del juego.


Posibles aplicaciones

Esta red neuronal basada en ADN ha demostrado capacidad para tomar un patrón incompleto y deducir lo que dicho patrón representa, una capacidad que constituye una de las características únicas del cerebro.

Según otro de los co-autores del estudio, el profesor de computación y sistemas neuronales del Caltech, Jehoshua Bruck: “Nosotros podemos reconocer cosas a partir sólo de un conjunto de rasgos. La red neuronal de ADN ha hecho justo eso mismo, aunque de una manera rudimentaria”.

En un futuro, el desarrollo de sistemas bioquímicos con una inteligencia artificial, o al menos algunas capacidades básicas de toma de decisiones, podría tener potentes aplicaciones en medicina, química e investigación biológica, aseguran los investigadores.

Estos sistemas podrían llegar a funcionar en el interior de las células, para ayudar a responder a cuestiones biológicas fundamentales o a realizar diagnósticos de enfermedades. Además, los procesos bioquímicos capaces de responder inteligentemente a la presencia de otras moléculas podrían permitir a los ingenieros producir productos químicos cada vez más complejos o fabricar nuevos tipos de estructura, molécula a molécula.

Pero para eso parece que aún falta mucho. A pesar de que el presente experimento ha resultado muy prometedor, los científicos señalan que la red neuronal artificial aún es muy limitada. Si se compara con el cerebro humano, éste tiene 100 mil millones de neuronas (recordemos que la red creada sólo tenía cuatro neuronas), pero la creación de una red que tuviera sólo 40 neuronas de ADN ya supondría un enorme desafío.

Bruck señala que, de momento, el estudio realizado puede interpretarse sólo como una demostración sencilla de los principios de computación neuronal que se producen en los niveles molecular e intracelular. “Una posible interpretación (de los resultados obtenidos) podría ser que, quizá, estos principios sean universales en el procesamiento de la información biológica”, concluye el investigador.

SINAPSIS DE LAS NEURONAS

Una investigación analiza la sinapsis de las neuronas y su relación con el alzhéimer

Agencia de Noticias DiCYT - Un experto del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa ha explicado hoy en Salamanca algunos mecanismos neuronales relacionados con la enfermedad

Alberto Órfao - DICYT Un equipo de investigación perteneciente al Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBMSO) estudia en la actualidad las conexiones sinápticas de las neuronas y su papel en enfermedades como el alzhéimer. Uno de sus investigadores principales, José Antonio Esteban, ha impartido hoy un seminario sobre “Maquinaria Molecular de Plasticidad Sináptica” en el Instituto de Neurociencias de Castilla y León (Incyl), con sede en Salamanca.

"En este momento estamos estudiando los mecanismos de la memoria y qué actuación siguen las neuronas cuando aprendemos o memorizamos algo nuevo", explica José Antonio Esteban en declaraciones a DiCYT. "Lo que estamos descubriendo, tanto nuestro grupo de investigación como otros en todo el mundo, es que las neuronas modifican las conexiones sinápticas existentes entre ellas", afirma. La sinapsis es una unión intercelular especializada entre neuronas, un contacto en el que se lleva a cabo la transmisión del impulso nervioso. Según estos estudios, estas conexiones podrían ser modificadas por las propias neuronas.

Según el investigador del CBMSO, las neuronas son plásticas, es decir, que mediante estas conexiones sinápticas estas células son capaces de adaptarse a diferentes circunstancias. Algunas se hacen mas fuertes, otras más débiles, y ese código es el utilizado por el cerebro para codificar información y aprender. "Lo más interesante de estos mecanismos de plasticidad es que resultan afectados en alzhéimer. En los momentos anteriores a la muerte neuronal [característica de las patologías neurodegenerativas] las neuronas pierden esta plasticidad, se vuelven más rígidas y no pueden modificar sus conexiones", explicó Esteban. Por eso, "intentamos entender esos mecanismos de plasticidad y saber qué es lo que falla, ya que eso podría dar pie a encontrar las dianas posibles para mejorar, ralentizar o evitar ese fenómeno".

En los últimos años la neurociencia ha avanzado mucho gracias a las nuevas técnicas que van haciendo posible y facilitando la investigación. "Los avances tecnológicos, desde Ramón y Cajal, que logró identificar la estructura de las neuronas, son fundamentales. En este momento estamos a un nivel en el que podemos identificar circuitos de neuronas que se activan cuando estamos realizando actividades determinadas, aprendiendo algo o tomando una decisión", comentó José Antonio Esteban, y esto permite saber "qué circuitos de neuronas son los encargados de distintos tipos de conductas".

Neurociencia de sistemas - Esta área es conocida como Neurociencia de sistemas y es un área fundamental para entender cómo funciona el cerebro. Por un lado, una neurona puede estudiarse como una célula concreta, algo fundamental para conocer los cambios que sufre; pero al mismo tiempo las neuronas también funcionan en conjunto, formando circuitos. Aunque este análisis es muy complejo, en estos momentos se ha convertido en un tema puntero en este campo.

Sobre posibles colaboraciones con investigadores pertenecientes al Instituto de Neurociencias de Castilla y León, Esteban afirmo mantener una “muy buena relación” con Juan Carlos Arévalo, profesor de la Universidad de Salamanca e investigador del Incyl. "No tenemos un trabajo de colaboración directo, aunque al tener intereses de investigación muy similares nos mantenemos en contacto y espero que podamos concretar estas relaciones en proyectos de investigación específicos en un futuro no muy lejano", concluyó el investigador.