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EL MODELO PERUANO

Por: Andrés Oppenheimer 

 

Cuando le pregunté a Marcelo M. Giugale, un alto economista del Banco Mundial, qué países serán las estrellas económicas de América Latina dentro de veinte años, me quedé sorprendido por su respuesta: el primer país que mencionó fue Perú.

¿Perú?, le pregunté, algo incrédulo. Generalmente, cuando los economistas hablan de los países más exitosos de América Latina, el primer país que citan es Chile, que ha estado creciendo sostenidamente y ha reducido la pobreza de un 40 por ciento de su población hace dos décadas a un 15 por ciento actualmente, más que ningún otro país en la región.

Si uno pide otros ejemplos de países de la región que probablemente se destacarán en el futuro, generalmente citan a Brasil. Se trata de un gigante que se mueve hacia la modernidad a paso de caracol, pero -con más del 50 por ciento del producto bruto de Sudamérica- despierta grandes expectativas por el tamaño de su mercado, y su estabilidad económica.

Pero Perú, hasta ahora, había sido mencionado pocas veces como uno de los países del futuro. Más bien, ha sido asociado con escándalos políticos, desastres naturales, e incertidumbre política.

Las elecciones del año pasado tuvieron como contendientes al ex presidente Alan García, cuyo irresponsable populismo arruinó al país durante su primer mandato de 1985 a 1990, y Ollanta Humana, un ex oficial militar izquierdista que recibió el apoyo público del presidente narcisista leninista de Venezuela, Hugo Chávez.

Cuando García ganó por un pequeño margen, la comunidad empresarial de Perú celebró su victoria como el menor de los males, pero sin gran entusiasmo.

''Es un poco arriesgado mirar hacia 20 años, pero yo pondría mis ojos en países como Perú'', me dijo Giugale en una entrevista que saldrá proximamente en Oppenheimer Presenta.

''Los países que van a tener éxito son los que van a lograr un balance entre eficiencia económica y solidaridad social,'' dijo Giugale. ``Porque los que vayan por ese camino intermedio son los que van a poder tener más factibilidad política.''

Giugale, que citó a Colombia como otro de los países que quizás sorprendan para bien en el futuro, especialmente si logra que el Congreso de los Estados Unidos apruebe el acuerdo de libre comercio con ese país, agregó que Perú ya está mostrando cifras económicas muy saludables. En efecto, la macroeconomía peruana luce bien:

- Perú ha estado creciendo a un promedio del 6 por ciento anual en los últimos seis años, un período de crecimiento estable más largo que muchos países de la región. La Comisión Económica para América Latina de las Naciones Unidas está proyectando un crecimiento del 7.3 por ciento para el 2007, y del 6 por ciento para el 2008.

-La pobreza ha caído de 54 por ciento de la población en el 2001 a cerca del 44 por ciento actualmente, de acuerdo a cifras oficiales.

-La inflación es de cerca del 2.8 por ciento, una de las tasas más bajas de la región.

-Las exportaciones han crecido a un tasa promedio anual del 24 por ciento desde el 2001, incluyendo un crecimiento del 18 por ciento anual en exportaciones no tradicionales, incluyendo productos agrícolas y textiles.

-La inversión directa extranjera se ha disparado de 0 millones en el 2000 a ,500 millones el año pasado.

Mi opinión: Perú tiene mucho camino por andar, especialmente cuando se trata de competir en la economía global. Esta semana, sin más, el nuevo ránquing del Foro Económico Mundial de las economías más competitivas del mundo coloca a Perú en el lugar 86 en una lista de 121 países, ocho puestos más abajo del lugar que ocupaba el año pasado.

Sin embargo, quienes son optimistas sobre Perú a largo plazo pueden estar en lo cierto. García ha tenido la sabiduría de continuar las políticas económicas de su antecesor, Alejandro Toledo, quien a pesar de su baja popularidad sentó las bases para un crecimiento duradero con reducción de las tasas de pobreza.

Este no es un dato menor en América Latina, que se ha caracterizado durante mucho tiempo por ciclos de auge y recesión, y en que muchos presidentes -como los actuales en Venezuela, Bolivia y Ecuador- se quieren convertir en padres de la patria, y crean nuevos modelos económicos supuestamente ''revolucionarios'' que les ayudan a concentrar poderes absolutos, pero al costo de destruir las economía de sus países e incrementar la pobreza a largo plazo.

Chile, y más recientemente Brasil, han abierto un nuevo capítulo en la historia moderna de América Latina: son países gobernados por la izquierda que están llevando a cabo políticas económicas responsables, atrayendo inversiones, creando las bases para un crecimiento a largo plazo y reduciendo la pobreza.

Perú, con sus características propias, ya se ha sumado a ese grupo, y efectivamente no sería raro que se convierta en una estrella económica de la región en un futuro no muy lejano

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