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DESVIRTUANDO MITOS

Científicos desvirtúan siete de las falsas verdades médicas más conocidas en el mundo

Millones de personas siguen al pie de la letra las recomendaciones de beber ocho vasos de agua al día y de no leer con poca luz para evitar daños en la vista.

Sin embargo, un estudio de la Escuela de Medicina de la Universidad de Indiana (E.U.), y cuyas conclusiones fueron publicadas por el British Medical Journal, contradice estas y otras afirmaciones ampliamente difundidas.

1. Beber agua todo el día - Los investigadores no hallaron evidencias que sugieran que una persona necesite beber ocho vasos de agua al día. Al parecer, el mito empezó en 1945 cuando el Consejo de Nutrición (E.U.) recomendó consumir el equivalente a ocho vasos de líquidos diarios; no obstante, poco a poco se ignoró que en ese total debían contarse también los fluidos contenidos en frutas, vegetales, café y refrescos.

Es más, en situaciones de salud especiales, como la falla renal y las alteraciones cardíacas, beber líquidos en exceso puede causar intoxicación hídrica, disminución del sodio en la sangre e incluso llevar a la muerte.

2. El cerebro, poco usado - Algunas fuentes atribuyen a Einstein la afirmación de que 'solo usamos el 10 por ciento del cerebro', pero no se han encontrado registros de tal referencia. Los avances neurofisiológicos, las imágenes del cerebro y estudios en personas con daño cerebral muestran que la gente usa mucho más que ese porcentaje.

Numerosas investigaciones han comprobado que ninguna zona de este órgano permanece inactiva. Estudios celulares y metabólicos profundos en las neuronas no han hallado grupos de estas células que se mantengan quietas.

3. Leer con poca luz deteriora la vista - Esta afirmación tiene su origen en algo real: leer con luz baja cansa la vista, debido a que se disminuye el parpadeo (lo que causa resequedad) y los ojos tienen dificultades para enfocar. En general, los oftalmólogos consideran que la lectura en la oscuridad fatiga pero no daña los ojos, incluso en aquellas personas con enfermedades severas como el síndrome de Sjögren (disminución de las secreciones del cuerpo). La misma conclusión se desprende de estudios hechos sobre la relación entre la miopía y la luz baja.

4. Celulares, malos en los hospitales - No se ha registrado ningún caso de muerte por el uso de estos aparatos en los hospitales; en otras palabras, no hay evidencia de que causen alteraciones en las alarmas o en el funcionamiento de los monitores, bombas para la administración de medicamentos o interferencias sobre equipos de seguimiento y acción médica. La creencia se reafirmó porque en muchos hospitales prohibieron el uso de estos teléfonos, más con base en algunas situaciones anecdóticas que poco a poco han sido desvirtuadas.

5. Comer pavo causa somnolencia - Se sabe que la carne de pavo contiene triptófano, sustancia involucrada en el control del sueño y del estado de ánimo. En realidad esta carne no tiene cantidades excepcionales de este elemento; es más, se sabe que el pollo, el pavo y otras aves tienen menos triptófano que el cerdo o el queso.

La verdad es que cualquier gran comida sólida (granos, vegetales, carnes, embutidos) inducen somnolencia, porque disminuyen el flujo de sangre hacia el cerebro. Se ha probado, además, que las proteínas y los carbohidratos causan mayor dilatación de los vasos sanguíneos a nivel gastrointestinal, lo que también genera somnolencia. Si la comida se acompaña de vino, mucho más.

6. El cabello y las uñas crecen después de la muerte - Esta creencia no tiene base científica. Muchos dermatólogos explican que después de la muerte, la deshidratación del cuerpo y la retracción de la piel y de los tejidos blandos alrededor de las uñas y del pelo logran crear la ilusión óptica de ser más largos que al morir. Según expertos, el crecimiento normal de estos elementos requiere de una compleja regulación hormonal, que se detiene con la muerte.

7. Rapar el cabello hace que crezca más rápido y grueso - Esta idea, reforzada por medios masivos de comunicación, no tiene ningún sustento. Desde 1928 se demostró, mediante un estudio, que cortar el pelo no tiene efectos sobre su crecimiento. Investigaciones más recientes indican que esta práctica no influye, para nada, en el espesor. El pelo es un elemento inerte, y como tal no sufre cambios al ser cortado, pues este crece muy por debajo de la piel. Sus características están dadas por condiciones genéticas, alimentarias y hormonales, entre otras.

Otros mitos difundidos

Mito: 'La saliva desinfecta'. - Falso: En realidad contiene lisozima, sustancia con bajo poder bactericida capaz de destruir gérmenes más bien inofensivos. Aplicar saliva a las heridas puede favorecer el transporte de gérmenes más agresivos, aumentando el riesgo de infección.

Mito: 'Las corrientes de aire frío causan resfriados'. - Falso: Los resfriados son causados únicamente por virus. El cambio brusco de temperatura puede causar rinitis vasomotora, que supone la exacerbación de un fenómeno fisiológico en el que se produce la dilatación de los pequeños vasos que irrigan la mucosa nasal. Fuente: eltiempo.salud.com

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