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EL PAPA FRANCISCO Y LOS POLITICOS ITALIANOS

En la misa que ofició ante cerca de 500 políticos italianos, Jorge Bergoglio habló de los "fariseos" y de una clase dirigente que, en tiempos de Jesús, se había "alejado del pueblo, cerrado en el propio grupo, en el partido y en las luchas internas", en clara analogía con el presente.
Sentados en los bancos de la imponente basílica de San Pedro, lo escuchaban 9 ministros, 19 subsecretarios, 298 diputados y 176 senadores.
Hacía tiempo que los parlamentarios le solicitaban al Papa el honor de asistir a una de sus misas. Quizá alguno hoy esté arrepentido.
Francisco accedió finalmente y decidió trasladar la ceremonia a la basílica de San Pedro. La pequeña capilla de Santa Marta, donde oficia misa todos los días, era obviamente demasiado pequeña para la ocasión. Pero el Papa fue intransigente con la hora. Sus misas son a las 7 de la mañana, lo que obligó a los parlamentarios al madrugón.
Ese despertar al alba de los políticos fue trend topic en las redes sociales.
Para colmo, el mensaje del Papa fue durísimo. Y lo suficientemente directo como para que todos se dieran por aludidos.
"Esta clase dirigente se había alejado del pueblo, interesada sólo en sus cosas, en su grupo, partido, en las luchas internas –dijo el Papa-, tenían sus energías tan concentradas en otras cosas, que no reconocieron al Mesías".
La lectura bíblica había sido más que significativa. Tomada del libro de Jeremías, en ella el profeta se hacía eco del "lamento de Dios" hacia una generación que no escuchó a sus mensajeros y que en cambio busca justificaciones a sus pecados. "Me dieron la espalda", citó el Papa, señalando que esta frase hacía referencia a una ceguera respecto a Dios por parte de los líderes del pueblo.
"Su corazón –siguió diciendo Francisco- se había endurecido, para ellos era imposible escuchar la voz del Señor. Somos todos pecadores, pero ellos de pecadores habían pasado a corruptos". Y advirtió: "Es difícil para los corruptos volver atrás... El pecador sí, porque el Señor es misericordioso y nos espera a todos. Pero el corrupto está fijado en sus cosas, y estos eran corruptos".
Estos políticos, dijo el Papa, son personas que "han rechazado el amor del Señor y este rechazo los ha llevado por un camino que no es el de la dialéctica de la libertad que ofrecía el Señor, sino el de la lógica de la necesidad, donde no hay sitio para el Señor. En la dialéctica de la libertad está el Señor que nos ama tanto... En cambio, en la lógica de la necesidad se debe hacer, se deber hacer, se debe... Se han vuelto 'comportamentales'. Son hombres de buenos modales pero de malas costumbres. Jesús los llama sepulcros blancos", agregó, lapidario, invocando el pasaje bíblico (Mateo 23:27) en el cual el Señor dice: "Cuidado ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que se parecen asepulcros blanqueados: por fuera se ven lindos, pero adentro están llenos de osamentas y otras podredumbres".
"En este camino de la Cuaresma –concluyó Francisco- nos hará bien, a todos nosotros, pensar en esta invitación del Señor al amor, a esta dialéctica de la libertad donde hay amor y preguntarnos, todos: ¡estoy en este camino?, ¿o corro peligro de justificarme e ir por otro camino?, uno coyuntural, porque no lleva a ninguna promesa". 

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